Cicloturista Bilbao-Bilbao 2017 Crónica de una pájara anunciada.

Captura de pantalla 2017-03-22 a las 14.05.21.pngLa Bilbao-Bilbao se ha convertido en una fecha casi fija en mi calendario deportivo. Esta vez quería que me sirviese de entrenamiento para el próximo triatlón, y así testear mi nivel en bici.

Como soy un inconsciente y un pasota, no se me ocurre otra cosa que salir desde mi trabajo y de una guardia de noche. Con tan buena suerte que no me dejaron dormir hasta las 6 de la mañana. Así que con dos horas de sueño, me incorporo a la carrera a las 9 en la zona de Fadura.

Flipo con el nivelón de la Peña. Me he ahorrado 15km, pero no he calentado y me pongo a rueda de un grupete intentando aguantar. Muy inteligente por mi parte. Mi cuñado y su amigo están por delante y el objetivo es alcanzarlos.

Sufro el parón habitual de la recta de Plentzia, la pelotonera de la subida de Andrakas, su posterior terrorífica bajada…y en la subida de Unbe alcanzó a mi cuñado. Vamos juntos entre cientos de ciclistas, sorteando algún que otro accidente. Este año tengo la sensación de ver más pinchazos y caídas que en otras ediciones. El buen tiempo ha hecho que venga más gente.

Captura de pantalla 2017-03-22 a las 13.59.35.pngDecidimos no pasar por el avituallamiento para ahorrarnos la montonera de entrada y el quedarnos fríos. Inicialmente una buena idea para ahorrar tiempo pero me pasaría factura posteriormente. Me como el ÚNICO platano que llevo y tiramos para Mungia. Pero a quién se le ocurre!!!??? Un error muy común en mi. Creer que no necesito combustible en carrera. Esta vez me ha tocado sufrir.

Dejo a mi cuñado en Mungia y tiro como un jabato para afrontar el único puerto respetable de la marcha, Morga. Ya en las primeras rampas me cuesta mantener ritmo y no tiro como debería. En Andra Mari, alguien desconecta el interrumptor y comienzo a marearme. Y todavía me sorprendo por ello. Sin combustible y con todos los excesos anteriores mis piernas no pueden más y voy en automático. Aguanto como puedo a 9km/h, patético. Por fin llego al alto y mendigo a un ciclista una barrita energética. No espero mucho hasta que aparece mi cuñado y me da un gel. Revivo e iniciamos descenso hacia Bilbao.

Los últimos 30km se hacen más amables con compañía conocida. Ya solo queda llegar a meta y recibir, de mi hijo, el regalo del padre. Un broche genial a la marcha.

Captura de pantalla 2017-03-22 a las 14.03.31.pngAl poco de llegar me pongo las zapas de correr y voy a dar una vuelta para soltar piernas y hacer algo de transición. Mientras corro, no paro de darle vueltas a la bofetada de realidad que me ha dado la bici. Siempre he considerado que la bici, dentro del triatlón, como la más “fácil”. Pero con esta carrera me ha puesto en mi sitio. De donde creía que estaba a donde estoy realmente. Queda mucho trabajo por delante y muchas cosas que limar todavía. NON STOP!!!!

DE TODO SE APRENDE!!

 

 

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